El ejército Oscuro.
Apenas faltaban unos minutos para poder penetrar el círculo que los llevaría al infierno. Tanto el como la maga Vieda permanecía en silencio frente a este, a la espera de que se abriera.
Miro el reloj, tras alumbrarlo con un foco. La aguja se movía con más lentitud de lo habitual. Bien sabía que eso pasaba cuando la ansiedad lo arropaba. Ese día le había parecido eterno. Con la voz de su diabla persiguiendolo desde el infierno, entre los susurros del vínculo.
Su consuelo era saberla viva, pero