El mundo dejó de existir durante un instante. Aquella única palabra, pronunciada con una mezcla de amor, culpa y alivio, fue suficiente para hacer tambalear todas las certezas que habían sostenido mi vida hasta ese momento. "Hija". Permaneció suspendida entre nosotros con una fuerza imposible de ignorar, rompiendo el silencio de un modo mucho más profundo que cualquier grito. Sentí cómo mi respiración se volvía irregular mientras mi corazón golpeaba con violencia contra el pecho, incapaz de ace