—Jefe… Es un desastre, los federales llegaron, y bueno…
—Me entenderé con ellos… vete… —Iván tenía un cigarrillo en la mano, y aun encendido, lo apretó para despedazarlo con sus dedos.
La mierd@ era de tamaño abismal. Una de sus propiedades, como ese bar, ahora estaba involucrada en esa explosión e incendio, y, además, con kilos y kilos de drog@ que habían estado destinadas para su propósito.
Arruinar el apellido MacMillan.
Algo que no podía dejar pasar, era que su círculo era demasiado perfect