—Aston… apúrate…
Aston escaló entre sus amigos, y se agarró fuerte de la ventana para impulsarse. De forma sutil y silenciosa les asomó el dedo de “ok”, y luego corrió la ventana sin hacer ningún ruido.
Pero nadie pudo prepararlo para lo que iba a ver.
Había un hombre encima de Sibel. Literalmente restregando su cuerpo de forma sádica, mientras le comía la boca con furia. La imagen incluso era perturbadora para él, y en ese momento, se quedó sin aliento.
Podía ver sus lenguas entremezcladas, y c