—Señor… su abuela quiere hablar con usted… —Sibel se sentó un poco después de estar acostada en el pecho de Iván, y lo miró esperando su respuesta.
Mientras tanto, él apretó la mandíbula, y le pidió a Sora el teléfono inalámbrico. Sibel estaba por retirarse cuando Iván tomó su cintura, y la hizo sentar encima de él, mientras colocaba el auricular en su oreja.
—Ágata… —él acarició la boca de Sibel mirándola todo el tiempo.
—Iván… ¿Qué es todo esto?
—¿Puedes ser más precisa?
—Acabas de hacer públ