Sibel recibió su título mientras un montón de aplausos invadieron sus sentidos.
Ella no encontró una familia a quién mirar, pero sabía que, en medio de toda esa multitud, estaban las gafas oscuras de Iván, detallando cada paso que daba.
Y con eso le bastaba.
Los gorros fueron lanzados, y todos corrieron a dar abrazos, ella estaba por dar un paso en su dirección contraria, cuando unos brazos la rodearon completamente.
—¿Te das cuenta de este absurdo? Una abogada y un corrupto ante la ley… juntos