CAPÍTULO 33. Ahí nadie la oirá gritar
Era un asunto de sobrecompensación, todos lo sabían. Morgan Reed era un hombre con una inteligencia brillante, médico excepcional, atractivo y encima era el psicólogo de la Fuerza Delta de Operaciones Especiales; y eso hacía que el director del hospital se muriera de envidia y lo tratara peor que a los jardineros. Así que Morgan había sobrecompensado, gastándose todo el presupuesto de un año en aquel escritorio lujoso y demasiado grande.
Tan grande que cuando se sentó con toda la actitud, esper