Apostaría que la hija de Thomas Edwards, es joven y soltera. Tengo miedo. No puedo hacer nada, solo esperar a que regrese y recibirlo con una sonrisa.
Si le pedía que se quedara conmigo, quizás se hubiera enojado y no soportaba verlo enfadado; sobre todo porque me gusta escucharlo reír, me encanta que bese mis labios y prefiera estar a mi lado que con otras mujeres.
¡Ah!
¡Mr. Stevens!
¡¿Por qué tiene que hacerme sufrir de esta manera?!
Bajé las escaleras y me senté en la cafetería de la Empresa