- Me siento orgulloso de ti… Hijo –mi padre lo abrazó delante de su socio. Tal vez la edad lo estaba volviendo loco, ya tenía setenta y dos años y no pensaba descansar. Amaba más a la Empresa que a su propia familia–. Pero me preocupa ese dolor que sientes en el estómago, deberías ir a la clínica.
- No es nada grave –mirándome–. Solo es un leve dolor producto de algo que no digerí bien por salir a correr.
- Vayamos a celebrar –dijo Freddy–. Los ingresos han aumentado y eso se merece una recompe