Toqué el timbre de la enfermería, con muy pocas esperanzas de que alguien lo escuchara.
La muchacha parecía estar bien, solo mostraba un par de puntos al costado de su cuello sobre los cuales sobresalía un poco de su sangre. Su respiración era normal y sus signos vitales me indicaban que solo estaba profundamente dormida. Decidí irme y dejarla sentada al lado de la puerta. Si me llegaban a ver con ella así como estaba vestida, no haría más que levantar sospechas.
Me fui de nuevo en dirección a