Capítulo 33

 

Fue en un abrir y cerrar de ojos lo que duró la calma. Cuando al fin estaba por conciliar el sueño, ya había alguien llamándome con insistencia.

— Sol… Sol… Vamos dormilona, despierta. — era su voz… ¡Era ella!

— ¿Luna?

— Sol, despierta. Son las cuatro de la mañana y tengo que hacerte unas preguntas. &mdash

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