—Quiero atraparla con el celular, con la Tablet, conversando o llegando luego de su hora y no lo consigo, busco alguna falla en las cartas que le mando a redactar, alguna reunión no programada ni siquiera la que digo que ya no quiero, logra acomodar todo para no quedar mal parada, nada se le escapa, cuando la vi y oí hablar con los chinos juro que quería reírme, porque pensé que se veía ridícula, pero como ellos respondían e interactuaban me daba cuenta de que era lo contrario a lo que pensaba