—Tranquila, mi amor, ya estás a salvo y esa mujer se va a refundir en la cárcel.
—¡No Bastian! Ella está mal de la cabeza, es que tú no viste su mirada— Él la abrazaba, tan incrédulo que, a pesar de que ella la secuestró, amenazó y torturó, ella aún con todo eso quería darle una oportunidad.
SEMANAS DESPUÉS
—¿Cómo sigues?
—Estoy mejor, gracias por preguntar, Elizabeth, pero hay algo más importante que mi estado. De salud. creo que es momento de decirte que siento mucho el daño que te hice.
—No