—¡Lo sabía! Se lo dije, doctora, yo se lo dije — Mientras la algarabía invadía su cuerpo, amaba a sus gemelos, pero anhelaba una hermosa niña tan bella como su esposa.
—Señor, tranquilícese, que no me deja revisar bien a su esposa.
—Lo siento, la emoción me ganó, ahora sí la dejo trabajar. — para luego dejar un tierno beso sobre los labios de su esposa.
…
—Es perfecta, ¿no te parece amor? — Observando la ecografía entre sus manos, para luego tomar la mano de Elizabeth, quien solo sonreía ante l