66. Problema tuyo
Un lugar que debía ser de celebración estaba en un mutismo como un entierro.
Charlotte y Agatha caminaron hacia la mesa, sentándose juntas. Charlotte a un lado de Anthony, Agatha a su lado. Sus ojos de serpiente viajaron a Oliver, donde pude ver un gesto de desagrado; Oliver, por otro lado, ni le prestó atención.
Silencio.
Pesado.
Era tan incómodo que podría competir con la densidad de una niebla.
—Bueno… ¿y qué tal tu trabajo, hijo?
Bianca intentó aligerar la mesa con una pregunta al air