65. Mío
El día había comenzado extraño.
Como una adolescente, aún tenía su nota en mis dedos. Oliver había salido temprano, según me dijo la ama de llaves a las seis, y decidió no levantarme. Solo dejó una nota:
“Te veías plácida durmiendo y no tuve el corazón para levantarte. Si necesitas descansar, puedes hacerlo”
Él me cuidaba.
Velaba por mí.
De maneras tan sutiles que quería tomar la oportunidad para decirle. Sabía que tal vez… se enojaría conmigo… pero intentaría abogar por esa parte de él q