125. Vas a tener que aprender
El tiempo se había vuelto mi peor enemigo.
Estaba en una encrucijada. Sabía que era una estupidez, pero ¿qué podía hacer? Si le confesaba a Oliver lo que Xavier me había pedido, sabía que no me dejaría ir. Sabía que se negaría a dejarme mover si no estaba protegida. Me rogaría para que lleváramos a la policía.
No podía arriesgarme.
No con mi hijo.
Llegamos a la cabaña en la noche. Mis dedos se aferraban a la bolsa que había comprado en la farmacia como si fuera lo peor del mundo. Una traidora.