60. ¿Perdonarás a mamá… ?
El aire se congeló.
El desconocido dio un paso más hacia nuestra mesa, quedando a pocos centímetros de Anthony, que se mantenía comiendo. Parecía una defensa autoimpuesta de “si no le hablo ni lo veo, desaparecerá”.
—Señor Gray —volvió a llamarlo—, no puede estar ignorando sus obligaciones. Su padre me comunicó que ha sido muy paciente, pero debe dejar de jugar ya.
Su voz estaba llena de firmeza, como la de alguien que está reprendiendo a un niño muy travieso que no sigue las reglas.
—Se