—¡No me llames así, da asco!
Diego retrocedió unos pasos tambaleándose antes de estabilizarse; de repente, sus ojos se enrojecieron.
—Te expliqué lo de las fotos de la boda, era falso, ese día te dije que estaba de viaje de negocios.
—No tengo nada con Isabela, la considero como una hermana; si no te gusta, no la volveré a ver.
—¡Me ocultaste todo! Apenas me enteré de que estabas aquí, tomé un vuelo de diez horas para llegar.
—Camila, te lo suplico, no puedes hacerme esto, no lo soportaré.
Su vo