Capítulo 12
Diego miraba su teléfono con atención, pero los mensajes de su amigo tardaban en llegar.

¿Camila ya sabía lo de Isabela?

—¡Imposible! —se dijo a sí mismo.

Diego miró a su alrededor. Este era el departamento que había preparado para Camila.

Desde los muebles y electrodomésticos hasta los caracteres de “felicidad” pegados en las ventanas, no había ni un solo detalle que tuviera que ver con ella.

La palma de su mano estaba sudada; el pánico lo consumía sin remedio.

La puerta se abrió. Era Isabela.

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