Parecía que Mateo estaba muy seguro de que yo terminaría yendo a buscarlo.
Eso me llenó de dudas.
¿Debería correr hacia él, abrazarlo y demostrarle cariño, solo para que ese tipo arrogante quedara en ridículo?
¿O mejor voltearme, seguir enojada y esperar a que fuera Mateo el que viniera a consolarme?
Mientras vacilaba, sin decidir nada, Valerie me dio un empujón hacia donde estaba Mateo y gritó:
—¡Vamos, Aurorita, todo depende de ti!
Me quedé sin palabras.
¡Esa mujer…!
Para colmo, yo estaba just