Sorprendida, me quedé mirando a Valerie.
¿Ahora qué idea loca había tenido esta mujer?
Por un instante, el hombre se quedó atónito con sus palabras, pero enseguida sonrió con arrogancia:
—¿Ves? Te arrepentiste, ¿no? Con alguien como yo, ustedes no podrían soñar.
Valerie, con una sonrisa misteriosa, alzó la vista hacia Mateo y le dijo al hombre:
—Si de verdad quieres conquistar a mi amiga, primero tendrás que encargarte de ese hombre. Si logras “derrotarlo”, entonces seguro será tuya.
El hombre s