Capítulo 923
No quise seguirle el juego y seguí desayunando.

Vaya manera de arruinarme la mañana.

Mi padre me observó furioso un buen rato, pero al final bajó el tono.

—Está bien, está bien, al fin y al cabo sigues siendo mi buena hija. No voy a enojarme contigo. En realidad vine hoy porque necesito que me ayudes con algo.

—Ah… entonces ve y delata a Camila frente a Mateo, y yo te ayudaré.

—Ay, hija, ¿otra vez con eso? Yo no sé qué cosas malas pudo haber hecho ella, ¿cómo quieres que la acuse de algo?

—Enton
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