Capítulo 897
Carlos corrió a sostener a Camila, que gritaba de dolor.

La ropa de Camila estaba empapada de sopa, las manos enrojecidas por las quemaduras y en el cuello tenía varias marcas rojas.

Lástima que no le cayó nada a esa máscara que llama cara.

—¿Estás bien, Camila? —preguntó Carlos con urgencia, lanzándome después una mirada colérica.

Lo miré con desprecio y me burlé:

—Si no hubieras fingido amabilidad dándome la sopa, nada de esto habría pasado. Así que, Carlos, la próxima vez ten cuidado, tu fals
Sigue leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la APP
Explora y lee buenas novelas sin costo
Miles de novelas gratis en BueNovela. ¡Descarga y lee en cualquier momento!
Lee libros gratis en la app
Escanea el código para leer en la APP