Cuando terminé de hablar, lo miré fijamente.
Sin embargo, Carlos miró a otro lado y fingió cierta sorpresa:
—Aurorita, ¿de qué hablas? ¿Por qué Camila mataría a la madre de Mateo? Después de todo, ella era como una mamá para Camila, siempre se llevaron muy bien. Por más que fuera, Camila nunca le habría hecho daño.
Por instinto, apreté la grabadora oculta en mi bolsillo, mirándolo con seriedad.
Al parecer, mi repentina decisión de mudarme aquí ya había despertado las sospechas de Camila.
Mírenlo