Capítulo 895
Aunque de los tres, solo la sonrisa de Carlos era sincera; la de Camila era más falsa que nunca.

Apenas estacioné el auto, Carlos ya se acercaba.

—Aurorita, por fin llegaste.

Me abrió la puerta del auto, mirando hacia adentro.

Cuando no vio a los niños, un destello de decepción pasó por su cara.

—¿Por qué no trajiste a Embi y Luki? Yo les tengo unos regalos.

En ese momento, Camila y mi padre también se acercaron.

Cuando escucharon que Embi y Luki no habían venido, la cara de mi padre se puso ser
Continue lendo este livro gratuitamente
Digitalize o código para baixar o App
Explore e leia boas novelas gratuitamente
Acesso gratuito a um vasto número de boas novelas no aplicativo BueNovela. Baixe os livros que você gosta e leia em qualquer lugar e a qualquer hora.
Leia livros gratuitamente no aplicativo
Digitalize o código para ler no App