Lo sabía, este hombre estos días no ha hecho más que fingir ser correcto.
Me llevé la mano a los labios y tosí un par de veces a propósito:
—En vez de explicar, mejor demostrar. Ya que tienes tanta curiosidad, te voy a mostrar cómo. Vamos, vamos… quítate la ropa y acuéstate aquí.
Diciendo eso, di unas palmadas en la cama y me moví a un lado para dejarle un espacio.
Mateo se molestó y me miró con ojos extraños.
Seguramente no se esperaba que yo me volviera tan atrevida.
Es cierto, antes si él me