—Sí, sí… lo vimos todo —asintieron algunos de los trabajadores del orfanato.
La asistente, indignada, añadió:
—¿Cómo que nuestra Camila te guarda rencor? ¡Eras tú la que aprovechó para vengarse de ella!
Me reí, irritada:
—¿Vengarme? Entonces, ¿tú misma reconoces que tu Camila me hizo algo malo, y por eso yo querría vengarme?
Eso la dejó pálida.
Camila, fingiendo debilidad, intervino enseguida:
—Ya basta, ya basta. Seguro de verdad no lo hizo a propósito. Además, va a ser mi cuñada, así que olvid