Claro que yo no iba a permitirlo. En el fondo, yo sí deseaba que ella encontrara a un buen hombre; pero ella ni siquiera había visto aún al tipo y ya planeaba espantarlo. Eso era simplemente no querer intentarlo.
Cuando vio que no estaba de acuerdo, al final cambió de discurso:
—Tampoco es que quiera espantarlo por completo. Primero llevaré a los dos niños a conocerlo. Si él me parece un buen candidato, diré que son mi ahijado y mi ahijada. Pero si no me convence, diré que son mis hijos. Ya sabe