A mi alrededor solo escuchaba pasos apurados y voces, mezcladas con el ruido de las máquinas del hospital.
Valerie parecía llorar a mi lado.
Mi hermano gritaba “Aurora, Aurora”, desesperado.
Luchaba por abrir los ojos, pero todo seguía borroso.
Veía mucha gente alrededor, pero no reconocía a nadie.
El ruido de las máquinas me ponía los pelos de punta, y el olor a antiséptico era muy fuerte.
Solo quería irme.
No quería estar ahí, quería irme.
Hice un esfuerzo para levantar la mano e intentar toca