La puerta se abrió.
El primero en entrar fue Asher:
—Señor Bernard, traje a todos, menos al doctor Bruno de la clínica Sanitos, que sigue operando a la mamá de Aurora.
Todo el día y la cirugía de mi mamá todavía no terminaba.
Mateo no me miró, solo asintió.
Enseguida entraron todos los que esperaban afuera.
Estaban mi papá, mi hermano, Mayi la novia de mi hermano, y hasta los dos choferes que habían transportado el riñón.
—Aurorita… —dijo mi hermano mientras corría hacia mí y me agarraba la mano