La compatibilidad era del 94,3 %.
¿Cuándo fue que mi papá se hizo la prueba? Si el porcentaje era tan alto, ¿por qué no me lo contó?
Y peor aún ¿por qué le entregó ese informe de compatibilidad a Mateo?
Un pensamiento terrible me cruzó por la cabeza, y sentí cómo un escalofrío me recorrió el cuerpo.
Lo miré y le pregunté con la voz temblando:
—Mateo… ¿qué te dijo mi papá?
Él me miró con tristeza, y en su cara apareció una sonrisa amarga, llena de decepción:
—Tu papá me lo dijo en persona. Me con