Me quedé impactada, con los ojos llenos de lágrimas, mirando a Mateo:
—¿Qué buena noticia?
En estos días solo habían pasado cosas malas, ni siquiera pensaba que era posible que hubiera una noticia buena.
Mateo me limpió las lágrimas con ternura y respondió en voz baja:
—Hoy al mediodía, el doctor me llamó. Me avisó que encontraron un donante compatible para mi mamá.
—¿De verdad?
Lo miré, sorprendida.
Esa sí era una buena noticia.
Mateo asintió:
—Ya lo confirmé. El donante es compatible con mi ma