Este año ha nevado muchísimo en Ruitalia.
Afuera, el viento helado rugía y los copos caían en remolinos, haciendo que el calor de la casa se sintiera mucho más reconfortante.
De pronto, se me vinieron a la mente esos inviernos de mi infancia, jugando en el patio con mi hermano y mi mamá.
Mi papá se sentaba bajo el techo, leyendo el periódico y viéndonos correr y reír, con una sonrisa de oreja a oreja.
Qué bonitos eran esos días… llenos de alegría y sin preocupaciones.
Pero ahora…
Pensar en la en