—Pero por favor recuerda esto: desde ahora, tú ya no eres nuestro padre. No vuelvas a buscarnos, y mucho menos busques a mi mamá —dije.
Mi papá contestó, con una sonrisa burlona:
—Mejor. Mientras tenga a Lucy, no necesito nada más. Vayan donde quieran, pero déjenme en paz. Y díganle a su mamá que firme el divorcio ya, que esto no le hace bien a nadie.
—Perfecto. Mándame tu dirección. Yo misma le enviaré el acuerdo de divorcio por correo.
Dicho esto, tomé a Carlos del brazo y me lo llevé.
Él esta