Cuando vi que Mateo ya había creído por completo en el supuesto cambio de Camila, decidí no insistir más.
De todas formas, yo iba a seguir desconfiando, porque es mejor prevenir que curar.
Mateo se quedó en la habitación del hospital hasta pasada la medianoche.
Al final, temiendo que yo no aguantara, contrató a una enfermera para que cuidara a Sayuri, y luego me llevó de regreso a la casa.
Él llevaba días trabajando sin descanso, y ahora, con lo de su mamá, ya estaba agotado por dentro y por fue