Capítulo 378
Las piernas ya no me respondían.

Me dejé caer en la silla y, con calma, le sonreí a Waylon:

—¿No fue ayer que usted y el señor Bernard firmaron el trato? ¿Y ya hoy están agarrados a golpes?

—Uy, no te confundas. Yo no empecé. Fue el señor Bernard el que llegó, como loco, a darme un puñetazo. Tú sabes cómo soy, no olvido cuando me hacen algo. Ojo por ojo, diente por diente, ¿no crees?

Eso sí era cierto. Waylon tenía un carácter explosivo y vengativo. Nadie sabía con qué iba a salir.

Y en Zuheral,
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Karen AguirreYa me cae mal aurora, a toda hora con mentiras y siempre termina empeorando todo. La verdad que fastidio. Ya uno va perdiendo el interés en la novela porque siempre pasa lo mismo.
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