—Sé que este trato es muy importante para ti y para Mateo. No te preocupes, no voy a dejar que lo pierdan —dije.
Alan me miró con una cara medio rara.
Pero no dijo nada más.
Y claro, ¿qué podía decir?
Siempre nos la llevábamos bien y hasta bromeábamos juntos, pero al final del día, no era mi amigo.
Era amigo de Mateo.
No importa quién tenga la razón, él siempre va a apoyar a Mateo, hablar por él, y poner primero lo que le conviene a su amigo.
No sé cuánto tiempo pasó antes de que el carro empeza