¿Así que Mateo se enteró de que anoche Waylon me había secuestrado?
Entonces… ¿qué piensa hacer?
Me abracé las rodillas, hecha bolita en la cama, sin decir nada.
Mateo apretaba el puño más y más, como a punto de explotar.
De repente, me agarró fuerte y me gritó:
—¡Te pregunté qué te hizo!
—Nada, no me hizo nada.
Lo de anoche ya pasó. No tenía sentido contarlo y poner en riesgo el trato.
Además, Waylon y yo ya habíamos acordado algo: lo de ayer no se volvía a hablar y todo seguía igual.
La cara d