—Había oído que el señor Bernard, de Ruitalia, es una persona capaz de adaptarse, con gran astucia y talento. Hoy que lo veo en persona, confirmo que es cierto —Waylon sonrió.
—Me gusta ser amigo de gente inteligente, y usted, señor Bernard, ya es mi amigo.
—Para mí, es un honor serlo, señor Dupuis. Vamos, le brindo esta copa —respondió Mateo, levantando su copa y mostrándole así todo el respeto posible.
Waylon bajó la mirada, sonrió un poco y se bebió todo de un solo trago.
Cuando terminaron,