Capítulo 300
Mateo se enderezó y volvió a su asiento.

Pasaron unos minutos y la puerta de la cabina se abrió.

Antes de que entrara alguien, escuché una voz suave, un poco temblorosa.

—Mateo...

Levanté la vista y vi a Camila. Tenía los ojos llenos de lágrimas y corría hacia él. Detrás venía un azafato guapo.

—Señor Bernard... —dijo el azafato con respeto—. Esta señorita dijo que no se siente bien y que quería hablar con usted. Como la vi cercana a usted, la traje.

Mateo la miró con atención, preocupado.

—¿Dón
Sigue leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la APP
Explora y lee buenas novelas sin costo
Miles de novelas gratis en BueNovela. ¡Descarga y lee en cualquier momento!
Lee libros gratis en la app
Escanea el código para leer en la APP