Capítulo 267
Ahora, estábamos completamente despiertos y conscientes de lo que pasaba.

Mi cabeza seguía sobre su brazo mientras su otra mano me rodeaba la cintura.

Me quedé quieta, sin atreverme a moverme ni un centímetro.

Mateo abrió los ojos a medias y con voz ronca por el sueño preguntó:

—¿Qué te pasa?

Estaba toda encogida en sus brazos, sin saber dónde poner las manos. Si me movía un poco, mis dedos rozaban su pecho caliente.

—Es que... sonó la alarma —tartamudeé—. Son las siete. Tengo que ir a trabajar.
Continue lendo este livro gratuitamente
Digitalize o código para baixar o App
Explore e leia boas novelas gratuitamente
Acesso gratuito a um vasto número de boas novelas no aplicativo BueNovela. Baixe os livros que você gosta e leia em qualquer lugar e a qualquer hora.
Leia livros gratuitamente no aplicativo
Digitalize o código para ler no App