Los mensajes que mi mamá me había enviado estaban llenos de palabras cariñosas, preguntándome dónde había estado y pidiéndome que tuviera cuidado siempre que saliera.
Más tarde, mi mamá mandó algunas quejas sobre mi papá, diciendo que él gastaba dinero sin pensar y se metía en problemas, que quería divorciarse de él y que la vida era insoportable.
De solo mirar esos mensajes, me dio dolor de cabeza. No quise responderlos por un rato.
Hice clic otra vez en el mensaje de mi papá.
Mi papá me regaña