De pronto, todo se me nubló y el cuerpo se me fue de lado.
Por suerte, alguien me agarró de la cintura justo a tiempo.
Antes de que pudiera reaccionar, escuché una risa burlona cerca.
— Mira a Caleb... tanto que hablaba pestes de Aurora y ahora la salva como si se creyera Superman.
— Sí, sí... seguro habla mal de ella porque está enamorado y está en negación.
— Claramente. Eso es puro despecho.
— ¡Ya, váyanse a joder a otro lado, imbéciles! —dijo Caleb, soltándome de inmediato como si yo lo hubi