Desde la entrada, avanzó lentamente una fila de doncellas uniformadas. Cada una llevaba un ramillete de florescon el que adornaban sus pasos ligeros. Detrás de ellas apareció la protagonista de la noche: la señorita Renata.
Lucía un vestido corte sirena de un rojo intenso, bordado con diminutos rubíes que centelleaban con cada movimiento, como si el fuego mismo envolviera la tela. El escote recto dejaba al descubierto su cuello esbelto y blanco; y al centro reposaba un collar de rubí color rojo