Los guardaespaldas hablaban todos al mismo tiempo mientras se amontonaban hacia la salida; competían entre ellos para ver quién salía primero del cuarto, pues parecía que tenían miedo de quedarse atrás, molestar a Darío y terminar humillados.
Sin embargo, después de salir, ninguno se fue por completo, sino que todos se quedaron pegados a la puerta. Luego de un momento, Darío caminó con determinación y, tras un estruendo, cerró la puerta de un golpe y le puso el seguro. De inmediato empezaron a e