La señorita Alma se rio durante un buen rato, tanto que incluso se le salieron las lágrimas. Yo la miré en silencio; de verdad quise devolverle aquella frase con la que la última vez se burló de Waylon a carcajadas, pero no me atreví.
Después de pasar un buen rato calmándose, me dijo:
—Si dijeras que acusaste injustamente a Jeison de querer matarte, todavía podría creerte un poco. Pero que lo acuses de querer abusar de ti… eso sí que no te lo creo ni un poquito, ja, ja, ja…
—¿Por qué? —la miré,