Mateo suspiró.
—Si no puedes matarlo ni dejar que estén juntos, ¿para qué saber quién es? Solo te va a traer más sufrimiento. ¿No crees, Pedro?
Pedro se quedó callado, apretando los puños. Estaba frustrado, pero no podía negar que Mateo tenía razón. Si no podía matarlo ni permitir que estuvieran juntos, saber quién era no servía de nada.
***
Waylon encontró a Henry bebiendo solo en su habitación.
Molesto, caminó hacia él, le quitó de golpe la botella que se llevaba a la boca y, sin darle tiempo