—Tú ni siquiera usas la cabeza para pensar —dijo Waylon con desprecio—. Si en serio quisiera rescatarte, ya habría venido hace mucho. Un hombre como él, con tanto dinero y al que no le faltan mujeres, ¿crees que arriesgaría su vida por una mujer común como tú? Solo una tonta enamorada como tú sería capaz de creer que un hombre en serio pondría su vida en riesgo por amor.
—¡Basta, no sigas hablando! —grité de repente, desesperada, mirándolo a él y a Alma con los ojos llenos de lágrimas—. Él dijo