Waylon observó la expresión de Henry, que era una mezcla de ira, tristeza y confusión, y rápidamente entendió más o menos la situación.
—Ya entendí. La mujer no está con la señorita y tú sigues bebiendo, ¿eh? Pero no te mates con el alcohol; morirse por beber no es divertido —se burló. Enseguida, otra copa voló hacia él, pero la esquivó como si nada.
Con una sonrisa pícara, se dio la vuelta para salir.
En un parpadeo llegó la tarde.
Pedro, cumpliendo su promesa, llevó a Mateo hasta el castillo d